En los últimos años se ha debatido mucho sobre el valor real del salario mínimo que perciben los trabajadores. Mientras algunos sectores aseguran que este ingreso se ha venido ajustando a la inflación y al encarecimiento de la vida, otros sostienen que ya no alcanza como antes.

"Muchas veces no nos alcanza el salario mínimo, necesitamos adquirir un poco más de salario que nos dan, no nos alcanza porque hay muchos gastos, casa, pasajes, comida en el trabajo", comentó Brenda Aranda, asalariada.

Más allá de opiniones, los datos oficiales permiten advertir que el salario promedio ha registrado un deterioro en términos reales cercano a 70% en los últimos 20 años.

"Entre las familias más pobres, 50 millones de mexicanos, este gasto es ahora de hasta 80% de su ingreso o sea prácticamente trabajan o tienen un ingreso prácticamente para la compra de alimentos", dijo Felipe Torres Torres, investigador del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Cifras del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) muestran que en 1988 el salario mínimo oficial era de 6 pesos con 47 centavos diarios.

Veinte años después se ubica en 50.96 pesos por día trabajado. A pesar de ese incremento aparente, los expertos señalan que no ha sido suficiente para recuperar la capacidad de compra, porque el trabajador promedio puede adquirir menos satisfactores que hace 20 años.

"Hay que citar a la CEPAL, según la CEPAL, la comisión regional de Naciones Unidas, hoy en día apenas en 2007 es menor 30% al de 1980", expresó Enrique Dussel Peters, doctor en Economía.

El mejor indicador para medir el deterioro que ha sufrido el salario mínimo, coinciden los expertos, es la cantidad de horas que tiene que laborar un trabajador para adquirir los productos básicos.

"Ahora es necesario que trabajen 2 o 3 de la familia para que puedan comprar lo mismo, esto tiene como consecuencia que los hijos dejen de estudiar, la mujer tenga que incorporarse de manera obligatoria al trabajo", manifestó Hugo Rossel, vocero de Centro de Investigaciones Laboral y de Asesoría Sindical.

Por ejemplo, en 1981 se necesitaba trabajar sólo 5 horas promedio para adquirir productos de la canasta básica, como un kilo de tortillas, un kilo de huevo, un litro de leche, 4 bolillos, una bolsa de sopa, un kilo de arroz y verduras.

La Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares muestra un aumento gradual en el número de horas desde entonces a la fecha, en 1994 se requería laborar 17 horas, en el 2000 se tenían que invertir 32 horas y para 2006 la cifra ya alcanzaba las 48 horas.

"El poder adquisitivo del salario mínimo en términos generales no se ha recuperado. En el sexenio pasado apenas fue posible contener su caída", indicó Bacilio González, presidente de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos.

Otro factor que ha contribuido a que no mejore el poder adquisitivo de los trabajadores es que 75% de los empleos en Mexico lo generan las pequeñas empresas y son precisamente las PYMES a las que les cuesta más pagar buenos sueldos.

"Al no ser productivos, pues no hay ventas y las cuentas siguen estando como la renta, los gastos de teléfono, sus sueldos, porque a ellos no les preocupa si son productivos o no productivos, ellos tienen un sueldo que cobrar, pero a nosotros sí nos preocupa, porque es difícil no tener para la nómina", declaró Alberto González, empresario de PYME.

Adicionalmente no ha avanzado la propuesta para homologar las tres áreas geográficas salariales lo que en teoría traería un principio de equidad salarial.

"Que lleguemos a tener una sola área geográfica, un sólo salario mínimo general, que será de manera gradual, no de un año a otro, por que le pegaría al empleo", concluyó el presidente de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos

En este escenario los expertos consideran indispensable no sólo mantener la estabilidad económica para evitar alzas de precios, sino impulsar políticas que incrementen la productividad y, al mismo tiempo, protejan a la clase trabajadora.